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Transhispanidad literaria modelo teórico del nuevo milenio literatura de lengua española atlántico de lengua española Rubén Darío intertextualidad
No Ficción
Transhispanidad literaria modelo teórico del nuevo milenio literatura de lengua española atlántico de lengua española Rubén Darío intertextualidad
Prefacio Introducción Primera parte Conceptos contemporáneos: el límite y la discontinuidad entre las ciencias sociales y las humanidades -Mínima revisión de las ciencias sociales y las humanidades ante la década de los 60 -De los conceptos al concepto-metáfora -El teórico-actante de la observación y el ocaso de la epistemología convencional -De la historia de las ideas a la arqueología y la heterología -El límite, la discontinuidad y el desplazamiento como categorías metodológicas contemporáneas Segunda parte De la hispanidad a la transhispanidad -Conceptos y categorías sobre la historia geocultural de la hispanidad. -Hacia la condición transhispánica de nuestros tiempos -¿Qué es la transhispanidad? Una definición conceptual, teórica y metodológica Tercera parte La transhispanidad literaria: fronteras, hibridez y transtierros -La transhispanidad entre la premodernidad y la modernidad tardía -Hacia una tradición literaria transhispánica: de Baudelaire y Whitman a Darío y Huidobro -Escritura de la migración y los exilios Cuarta parte La escritura desde una óptica transhispánica -De itinerarios y desembarcos -La literatura, el autor y la obra Conclusiones preliminares El lexicón de la transhispanidad Referencias Acerca del autor
La propuesta teórico-metodológica de este estudio se inscribe entre los estudios literarios y el campo híbrido de las ciencias sociales. Desde este lugar fronterizo, en constante movilidad, inició la reflexión sobre la comunidad de lengua española concentrada en torno a la literatura producida históricamente por sus escritores, intelectuales y pensadores puesto que en los trabajos de la crítica literaria –libros de historia de la literatura, antologías, estudios sobre generaciones y grupos– se tendía a taxonomías de acuerdo a modelos nacionales alineados a épocas, movimientos, escuelas, tendencias y, más recientemente, generaciones y grupos. La hipótesis de la que se partía era que dicha perspectiva de estudio era producto histórico y cultural del siglo XIX, época de auge donde los estados-nación requerían de constructos identitarios para justificarse como proyectos comunitarios; sin embargo, en los tiempos recientes donde precisamente el modelo estadocéntrico está en crisis y el concepto de comunidad en profundo replanteamiento, se requería igualmente de procedimientos post-nacionales que dieran cuenta de las realidades contemporáneas acorde a la efervescencia epocal. Ante esta obsolescencia teórico-metodológica en el ámbito teórico de los estudios literarios, decidí había que plantear un marco referencial nuevo para discusión de los problemas de estudio. Si la modernidad absorbió todas sus teorías de la evolución que antes explicaban el mundo, este estudio se propuso diseñar un modelo teórico que ya no parte de los lugares comunes de la ciencia convencional como la larga duración, las totalidades y la permanencia de los fenómenos humanos, socioculturales y políticos; sino, más bien, apela al límite, la discontinuidad y el desplazamiento como categorías metodológicas emergentes. Era pertinente un modelo teórico y no una teoría porque, por un lado, es más flexible, transversal e híbrido capaz de moldearse a los acontecimientos más recientes del mundo contemporáneo y evolucionar críticamente; y por otro, sumarse intelectualmente al ámbito académico también inscrito en esta dinámica de interesantísimos debates. Un autor está presente en esta perspectiva de constante movilidad y transición: el Michel Foucault de su etapa arqueológica. La lectura y relectura de los títulos circunscritos en dicha etapa en estos cuatro años terminaron marcando este modelo teórico desde el inicio hasta su culminación. Al señalar a Foucault como clave en estas inquietudes teóricas, aludo al mismo tiempo a los pensadores e intelectuales contemporáneos, especialmente de lengua francesa –concebidos como un síntoma, un signo sintomático común– que comparten un “estilo ensayístico” y manejan una sensibilidad teórica compartida, todavía ausente en su momento en los ámbitos de la crítica literaria en lengua española. Octavio Paz había observado justamente esta falta de fecundidad teórica en nuestra crítica literaria (2014b [1994], pp. 570-576), apuntando al estructuralismo francés y al formalismo ruso como las dos últimas corrientes críticas de las cuales el mundo de lengua española había bebido tanto tiempo. Esta atmósfera de acriticidad procede –siguiendo con las reflexiones de Paz– de la ausencia de una filosofía crítica equivalente al Siècle des Lumières y la Aufklärung (p. 570); es decir, no haber contado con un Hume, un Voltaire y un Kant termina influyendo en la actitud y la capacidad crítica de nuestros ensayistas a la hora de tomar la palabra, esgrimir sus argumentos y discutir intelectualmente con sus pares y con la realidad circundante.
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