Palabras clave
Paceñez regionalismos lenguajes multiculturalidad historia regional dialecto español
Paceñez regionalismos lenguajes multiculturalidad historia regional dialecto español
Nota introductoria Prólogo La Paz: Breve contexto histórico Ser paceño (a) Glosario de términos paceños Epílogo
Nota introductoria Esta obra tiene como eje conductor a las personas paceñas y su manera de comunicarse entre ellas. Las particularidades geográficas, físicas y culturales crean un lenguaje distinto al de otras partes de la República mexicana. La paceñez no se refleja exclusivamente en el habla, que es dinámica y permite que convivan una gran variedad de vocablos de distintos orígenes: arcaísmos castizos del habla ranchera sudcaliforniana se combinan con anglicismos que, a su vez, evidencian el contacto con la otredad de vecinos y turistas de habla inglesa. Sobresale la permanencia de algunos vocablos de pueblos originarios ya extintos, que denotan un regionalismo y un respeto por un pasado lejano. Pese al aislamiento geográfico de vivir en una media península cuya sensación es, prácticamente, la de estar en una isla, las migraciones mantienen un flujo de expresiones idiomáticas conectadas con el macizo continental. Asimismo, la convivencia entre generaciones hace que algunas frases estén más influidas por la tecnología y la modernidad. Al mismo tiempo, perviven costumbres de énfasis de distinta índole, como el uso de diminutivos o aumentativos. Esto se evidencia en los nombres de varias colonias o playas: El Esterito, El Saltito, El Mezquitito, El Manglito, entre muchas otras, que para los paceños suenan habituales. La historia de La Paz y la poca población que hubo por décadas convierte a nuestro entorno en un laboratorio vivo en donde se pueden observar y estudiar aspectos de un pasado reciente y cambios vertiginosos. En La Paz se conjugan muchas cosmovisiones: el ranchero sudcaliforniano, los pescadores, el paceño que nació aquí y nunca se ha marchado, los estadounidenses que viven su retiro en esta ciudad y los mexicanos provenientes de otros sitios que hallan en estas tierras un lugar para asentarse y radicar. Las personas paceñas forman un crisol de pensamientos que se expresan mediante el habla. Por tanto, se añaden y se borran vocablos de manera casi imperceptible, y solo mediante una reflexión y autocrítica sobre nuestro lenguaje cotidiano ponemos de manifiesto que el español utilizado en La Paz es diferente al que se habla en CDMX, Guadalajara o incluso Sinaloa, la parte más cercana del continente. La influencia es evidente, pero la resistencia también es pertinaz. Los autores.
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