Palabras clave
Heidegger Gadamer Hannah Arendt Hermenéutica Ser-tener
Filosofía
Heidegger Gadamer Hannah Arendt Hermenéutica Ser-tener
Introducción I Hannah Arendt y Martin Heidegger: un aconteSer pensante II Filosofía para/con Niños: acotaciones hermenéuticas y un ejercicio de aplicación III Filosofía del onirismo geológico: minas y casas en Gaston Bachelard IV Tiempo y Tierra definiendo amor: espacio-juego-tiempo V Mi semblanza con Heidegger VI Conversar aconteSer VII Adenda reflexiva “final”
AconteSer, así, con “s”, traduce muy bien el concepto Ereignis, labrado filosóficamente por Martin Heidegger para significar el íntimo vínculo de ser y tiempo; uno de los problemas más propios pensados por este controvertido filósofo. Por lo común, dicho término se vierte al castellano como “evento” o “acontecimiento”, anudando a él un carácter apropiador ingénito. Menos común, aunque también correcto, se puede traducir Ereignis como “situación” o, mejor, como “suceso”, “acaecimiento” e, incluso, “incidente”. Siguiendo el propio estilo del pensar heideggeriano que gusta jugar y transformar palabras y sintaxis para seguir sus ocultos sentidos y develarlos como verdad (alétheia); nosotros, de un tiempo acá, hemos venido ensayando el término aconteSer como fecundo barbarismo que apunta muy bien la crucial idea heideggeriana de que… “El ser [Seyn] (como evento) necesita al ente, a fin de que él, el ser [Seyn], se esencie”. Así entendida, esta metafísica otra entiende al ser instalado en el más inmanente instante, capaz (bajo ciertas circunstancias azarosas) de hacer surgir, desde su seno, lo nuevo (poiesis). Esto es justo lo que estamos plantando aquí, a manera de semilla, con el barbarismo aconteSer. Este aporte no es menor si se tiene en cuenta que se ha llegado a considerar que Ereignis es una importante clave de la filosofía toda del pensador de la selva negra. Pero nuestro trabajo no se centra ahora en la defensa de una mera nomenclatura. Querríamos esta vez, luego de plantado el término aconteSer como Ereignis, andar la siguiente pregunta: ¿en qué sentido poético (filosófico y político) el encuentro intelectual y afectivo de Hannah Arendt con Martin Heidegger es un aconteSer? La respuesta, como veremos, pasa por los distintos destinos que aconteSer ha tenido en pensadores contemporáneos tan destacados como Alan Badiou (Rabat, Marruecos, 1937) o Slavoj Žižek (Ljubljana, Eslovenia, 1949). Empecemos, pues, esta incierta andadura, trayendo a colación un primer dato biográfico de Hannah Arendt: Para Hannah Arendt carecían entonces [1924: ella, de 18 años] de interés las cuestiones políticas generales de la época, así como el ejemplo dado por Jaspers de compromiso con la razón práctica en el campo político. Arendt era –más tarde se avergonzaría de ello– sumamente ingenua y muy poco mundana. Pero en Marburgo, en el otoño de 1924, se encontró cogida en medio de una apasionadamente interesante revolución apolítica que moldeó decisivamente su evolución personal e intelectual. El joven líder de esta revolución, que daría al traste con uno de los antiguos regímenes de la filosofía, era ampliamente conocido por los estudiantes, aunque todavía no había publicado por entonces ninguna obra importante. Martin Heidegger, de 35 años, era, como dijo Hannah Arendt, “el rey oculto [que] imperaba en el reino del pensamiento, que, aunque permanece completamente en este mundo, se halla tan escondido en él que uno no puede estar absolutamente seguro de su misma existen cia”. Su admiración y su sentimiento del misterio, sobriamente recordados en su descripción de 1969, no tenían límites en 1924.
Sin descripción